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Dr. Belongie

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ARTRITIS PULGAR

thumb arthritis

ARTRITIS PULGAR

Una de las condiciones degenerativas más comunes de la mano que se ve por los ortopedistas es la artritis del pulgar. En ortopedia, nos referimos a ella como primera carpometacarpiana (CMC) artritis de la articulación o artritis de la articulación basal.

Las articulaciones del pulgar tienen una amplia gama de movimiento que nos permite pellizcar, captar y manipular objetos. En una articulación sana, los huesos que forman la articulación del pulgar normalmente se deslizan fácilmente con el movimiento. A medida que el cartílago se desgasta, la fricción se desarrolla y los huesos empiezan a frotarse juntos. Este es el desarrollo de la osteoartritis.

Los síntomas asociados con la artritis del pulgar son dolor, sensibilidad, y en algunos casos la inflamación hacia la base del pulgar. Las actividades que requieren agarre o pellizcos, pueden provocar dolor. Progresivamente, ciertas actividades se vuelven más difíciles de realizar y disminuciones de movilidad. A medida que avanza la artritis, la aparición de la articulación del pulgar puede cambiar y una cresta ósea puede formar sobre la articulación que a menudo se puede sentir. Por lo general, este es un problema identificado en los mayores de 50 años de edad, aunque sí afecta a pacientes más jóvenes, en algunos casos.

El diagnóstico de la primera CMC o basal artritis de la articulación se hace tomando una historia de los pacientes, el examen físico y las radiografías. Las constataciones típicos de la radiografía incluyen la pérdida de espacio articular y estimular el hueso.

El tratamiento no quirúrgico se inicia por lo general que puede incluir el uso de medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos, una férula para inmovilizar la articulación, y la modificación de la actividad. Una inyección de cortisona también puede ser beneficioso para aliviar temporalmente el dolor y la inflamación.

Cuando los tratamientos no quirúrgicos no ofrecen alivio, se puede recomendar la cirugía. Existen varias diferentes opciones quirúrgicas basado en el grado de desgaste de las articulaciones. El primero, es simplemente cortar el hueso artrítico (trapezium). Esto eliminará los huesos rocen entre sí y aliviar el dolor. Otra opción consiste en reemplazar uno de los huesos (trapezium) con un implante de titanio o de silicona. La tercera opción, que tiende a ser el más preferida, es realizar una artroplastia del pulgar. En su forma más simple, esto consiste en extraer las superficies articulares artríticas y el reposicionamiento de los tendones circundantes para apoyar mejor la articulación.

Después de la cirugía, el pulgar y la mano se inmoviliza en una férula o un yeso durante un período prolongado de tiempo para permitir la curación. La recuperación total de este tipo de procedimiento puede tardar varios meses.

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